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Virtualización de la Educación Superior: el camino para el crecimiento

Las nuevas tecnologías, además de que han llegado para revolucionar las dinámicas culturales, económicas y políticas bajo las que se mueve la sociedad, se han convertido en una pieza fundamental —y foco de discusión— para los modelos educativos actuales. Le cuento por qué.

No es un secreto, las tecnologías están transformando el estatus educativo y este es el verdadero desafío, pues el proceso implica, en primer lugar, el desarrollo e implementación de una infraestructura eficiente y sincronizada con las necesidades de la nueva generación de alumnos; en segundo lugar, necesita de docentes creativos, recursivos y preparados para enseñar en ambientes virtuales de aprendizaje y, por último, de estudiantes dispuestos a sumergirse en esta experiencia, que debe ser lo suficientemente satisfactoria para no desertar en el camino.

¿CUÁL ES EL SIGUIENTE PASO PARA LAS UNIVERSIDADES?

Invertir en la virtualización de la educación superior. Una que ponga al servicio del aprendizaje todas las herramientas disponibles. Para ello, deberá tener conciencia de que su éxito reside en la articulación de cuatro elementos: lo pedagógico, lo comunicativo, lo tecnológico y lo administrativo. Pensando al tiempo en un modelo de gestión enfocado en el alumno, brindando el acompañamiento y atención necesarios hasta finalizar el ciclo.

 

¿POR QUÉ NO PREOCUPARSE POR INCREMENTAR LA DEMANDA PRESENCIAL?

Pues bien, resulta más rentable destinar los recursos disponibles a infraestructura tecnológica, para atender así a una mayor cantidad de estudiantes, especialmente aquellos que no disponen de los medios suficientes para acceder a un plan de educación presencial completo.

El objetivo será, entonces, generar ambientes virtuales de aprendizaje desde el cual pueda proporcionar experiencias. Los mundos virtuales, las realidades artificiales y los ciberespacios suponen una verdadera revolución en la historia de la imagen, gracias a su similitud con lo real. Deberá conseguir una plataforma intuitiva que le permita al estudiante desplazarse e interactuar de distintas maneras, así como desarrollar Objetos Virtuales de Aprendizaje (OVA), a través de los cuales podrá hacer un compilado de recursos digitales y educativos.

Considerando lo anterior, lo virtual queda lejos de ser una mera reducción tecnológica y pasa a ser una construcción que intenta resolver los problemas de la educación actual, haciendo uso de las estrategias y recursos tecnológicos disponibles. El reto continúa con la necesidad constante de evaluar los procesos implementados, teniendo en cuenta que para la sociedad de la información, la obtención y propagación del conocimiento ya no es labor única de la universidad.

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Andrés Núñez