Blog Andres Nuñez

Títulos universitarios: ¿son los MOOC el fin del monopolio?

Creo que a estas alturas muchos de los que me siguen lo saben: soy un apasionado de la curación de contenidos y también de la educación. Por eso es que tengo esta visión y convicción de querer transformarla, en su más amplio significado y llevarla a otro nivel.

Ayudar a las instituciones de educación superior desde mi experiencia, más allá de ser un negocio, se ha convertido en la razón del por qué hago todo esto, de por qué pasé de ser rector a embajador y es que las TIC se han convertido en una herramienta poderosísima para ayudar a profesores, alumnos y personas como yo, a adquirir las destrezas que necesitan para el contexto actual.

Esta expansión está creando nuevos retos, interrogantes, temores, necesidades, perfiles, en general todo un contexto permeado por el entorno digital al que necesitamos comenzar a responder ahora. No es cuestión de pensar en el futuro, es el presente, uno en el que intercambiemos conocimiento a través de las redes sociales, uno en el que utilizamos Netflix en lugar de ir a rentar películas e incluso uno en el que rompemos las barreras geográficas cuando recibimos un pedido por Amazon.

La tecnología está transformando nuestras vidas en todo el sentido de la palabra y ahora supone un reto para la educación. Millennials y Centennials están sumergidos en esta ola, hace parte de su ADN y el simple hecho de tener un computador en casa o un celular, les entrega la posibilidad de resolver todas sus curiosidades y necesidades, cuando y cómo lo desean.

Aunque con el paso del tiempo los gobiernos, las corporaciones y las instituciones se han dado cuenta de que deben destinar recursos e implementar programas que contribuyan con la calidad y pertinencia de la educación, la web ha tomado la delantera, alojando sitios desde los cuales nuestros estudiantes –e incluso nosotros mismos- podemos capacitarnos, adquirir competencias, promover un aprendizaje continuo, al mínimo precio y con todas las facilidades que solo esta ofrece.

Hace unos años, imaginarnos haciendo o promoviendo un MOOC era algo distante, sin embargo, los jóvenes que están ingresando a nuestras aulas quieren construir caminos de aprendizaje flexibles y es por eso que los recursos educativos en línea han presentado tan rotundo éxito, además, son ellos quienes están disipando los mitos, temores y tabúes, al adquirir conocimientos y competencias complementarias, a través de ellos. Prueba de lo que digo es su crecimiento acelerado, por lo menos, durante los dos últimos años.

De estar en su posición, seguro hubiese temido al momento de presentar mi hoja de vida y en ella mostrar certificaciones de cursos no formales, pero lo cierto es que esto está cambiando y las empresas, más allá de que el curso sea online o presencial, se están interesando por las historias, competencias y logros que estos estudiantes adquirieren a través de esta experiencia de aprendizaje.

Mientras investigaba un poco, descubrí que Coursera transformó su término “certificados verificados” y ahora los denomina “cursos verificados”. El cambio surgió para sacarles mayor provecho y que empleadores puedan percibir este tipo de educación con otros ojos, en resumen, de una manera más llamativa.

Es más, los cursos de formación online de Google y Udacity, además de contar con ventajas como la flexibilidad horaria y la calidad del contenido, entregan un certificado al finalizar el curso, rompiendo el paradigma de educación en línea con costos adicionales. Por algo, titulares como: “Estudie gratis en Stanford, Harvard y Princeton” o “Google ofrece cursos online gratuitos y con certificados”, puntean en los resultados de búsqueda y son la opción predilecta para los jóvenes de hoy.

Sé que hasta ahora esto solo genera incertidumbre, pero déjeme hacerle una pregunta: ¿Usted competiría contra estas corporaciones y universidades o se transformaría y optaría por hacer alianzas? Puede ser difícil responder en este momento, pero lo cierto es que en un futuro la universidad, la que llamo Holoversity, aceptará los créditos provenientes de MOOC (Coursera, Edx, Futurelearn), certificados de formación empresarial o de casas de software (Google, Oracle, Microsoft, Adobe), certificados de plataformas no universitarias (Codeacademy, Udacity, Udemy, Tutellus) y evaluará la experiencia laboral para certificar competencias.

Este sin duda es un tema que genera un reto sin precedente y que nos hace pensar: ¿Se acabó el monopolio de los títulos universitarios? ¿Qué pasa con que algo que era exclusivo de la universidad, ya no lo es? ¿Qué sucede cuando start-ups, de muchachos de 20 o 25 años salen al mercado, son más exitosas y entregan más títulos que una universidad? ¿Cuál será el rol que vamos a jugar ahí?

Quiero sembrar todos estos interrogantes e, independientemente de lo que dije anteriormente, quiero invitarlo a que reflexione sobre esta situación y usted mismo llegue a la conclusión de si es necesaria o no una transformación de la universidad como la conocemos.

¿Qué va a pasar ahora si las plataformas entregan certificaciones? ¿Qué va a pasar si perdemos ese monopolio de la certificación? ¿Nos vamos a convertir en evaluadores que certifican el conocimiento que nuestros estudiantes adquirieron en otro lugar? Puede que pase, como puede que no, pero de lo que sí estoy completamente seguro es de que la trasformación digital es de personas, de cultura, de entender a nuestros estudiantes e ir a la par de sus necesidades y la tecnología nos puede ayudar.

Andrés Núñez

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