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¿Matricularse en 7mil millones de universidades? Conozca sus ventajas

La llegada de la tecnología a la vida diaria ha permitido, entre muchas otras cosas, acortar las distancias que antes recorrían las cartas, registrar los momentos que esperaban a ser revelados y contar las historias que eran reservadas a las tradiciones orales.

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Aunque muchos añoran las llamadas que fueron desplazadas por chats, otros prefieren unas letras de amor a cientos de corazones enviados por la red, y algunos critican la inmersión de los aparatos tecnológicos en el comedor de las familias y en los escritorios de los estudiantes, lo cierto es que los avances logrados gracias a la tecnología han representado innumerables beneficios para la humanidad, y ahora ella es parte de nuestra vida.

Ahora, todo queda en la red, desde las pruebas nucleares hasta la primera ecografía de los herederos, pasando por divorcios, resultados científicos y disertaciones muy complejas. Y en este mar de informaciones, generado por más de 3.58 billones de usuarios de internet (Statista), también se encuentran igual número de historias, reflexiones, creaciones y experiencias acompañadas de recursos de diversa índole, guías y referentes. Además, muchas promueven la interacción y permiten el intercambio de opiniones, la formulación de preguntas o continuar ahondando en el tema de interés.

Con el paso del tiempo, diversas páginas, blogs y comunidades virtuales se han posicionado por la riqueza de sus publicaciones y la utilidad que ofrecen sus contenidos para quienes los siguen. Youtubers, blogueros, influenciadores o curadores de contenido consiguen más y más seguidores, quienes se nutren con su información, se inspiran con su ejemplo o simplemente los consideran un punto de referencia importante para sus propósitos.

Sería imposible desconocer que en esta interacción también se aprende. Esto se logran explicar a través de conceptos como el de Aprendizaje Social, formulado por Albert Bandura en 1977, y que se basa en la influencia del entorno social que posibilita nuevos aprendizajes a partir de la observación y del seguimiento de modelos. Sin embargo, el mismo Bandura evolucionó su teoría en 1984 a la Teoría Social Cognitiva (TSC), en la que contempla, además de la imitación, los aspectos mentales propios del ser humano. En este sentido, aprender es resultado de la combinación entre las posibilidades de nuestra naturaleza y el entorno en que nos desarrollamos.

Aterrizando esta aproximación a la forma en que vivimos actualmente, el acceso a la tecnología desde tempranas edades y la necesidad que nos impone el ambiente de estar conectados de alguna manera, el internet nos pone frente a un proceso permanente en el que al recibir información nos cuestionamos, reflexionamos, imitamos, contradecimos o simplemente descartamos. Navegar durante algunos minutos implica una posición activa y un proceso cognitivo; los temas que compartimos dan un mensaje sobre quiénes somos, las imágenes a las que les damos like denotan una forma de pensar y el ignorar algunos contenidos significa que hemos hecho un análisis de selección.

Y esto sucede aunque no estemos en un proceso formal de educación, solo con acceder a la red entramos a ser parte de las miles de interacciones que se producen cada segundo. Y es precisamente esta, la oportunidad que nos ofrece la tecnología: más de 7mil millones de universidades, tantas universidades como ciudadanos del mundo hay. Cada una con una visión propia, con valores especiales y experiencias diferentes… todas disponibles para que tomemos lo mejor de ellas, de acuerdo con nuestros intereses, creencias, formación y expectativas.

Ante esta realidad, la visión tradicional de universidad, como institución, se complementa con el concepto de universidad social, que no tiene tiempo ni lugar, en donde todos somos a la vez maestros y alumnos.

¿Y cuáles son las ventajas de considerar la universidad social como una forma de aprendizaje y una oportunidad para la educación? Acá, algunas de ellas:

1. Equidad:
se trata de una forma de democratizar la educación, de partir de las posibilidades de la tecnología para eliminar barreras y poner al alcance de todos el conocimiento que para muchos aún resulta esquivo. El mundo que ofrece la tecnología es para todos, sin diferencias, permitiendo que cada persona se acerque a realidades que posiblemente ni siquiera habría podido imaginar. En la red todos somos iguales, no existen estatus ni privilegios, con lo cual se eliminan muchas desigualdades que por años han marcado diferencias en la calidad de la educación.

2. Multiculturalidad: aprender a través de internet permite interactuar con personas, o con sus creaciones y legados, provenientes de todos los rincones del mundo, con creencias y características culturales que otorgan una visión más amplia sobre el mismo tema. Los contenidos que aparecen en la red no tienen límites geográficos, y esta es una de sus grandes oportunidades. Abrir nuestra mente a conocer las diferencias es el primer paso para una sociedad mejor, una sociedad tolerante que considera la diversidad como riqueza y no como fuente de conflicto.


3. Atemporalidad:
internet no tiene un horario ni un espacio definidos. Lo publicado, permanece, sus registros perduran. Las interacciones y las comunicaciones que se gestan pueden ser en tiempo real o asincrónicas, y esta posibilidad abre un espectro de libertad que beneficia los procesos cognitivos: aprender no tiene horario ni un espacio definido.


4. Auto-aprendizaje
: contar con los millones de datos que ofrece internet nos hace desarrollar habilidades para la curación de contenidos. Debemos revisar, seleccionar y procesar, y en muchos casos, el anonimato y la universalidad de las redes también promueven la creación, pues eliminan barreras de autoestima y miedo al error que en espacios tradicionales pueden afectar el libre desarrollo del pensamiento. La tecnología permite aprender a partir del error, permite arriesgar en beneficio de un aprendizaje basado en la experiencia.


5. Multifuncional:
la tecnología ofrece la posibilidad de realizar varias acciones simultáneas, usar diferentes aplicaciones y recursos, que benefician los procesos de pensamiento, investigación y creación. A partir de explorar las oportunidades que ofrece, se desarrollan destrezas que contribuyen a disminuir las brechas posteriores a las que muchas veces nos enfrentamos en el mundo laboral.

Este abordaje no significa que se acaben los procesos formales de educación, en ninguna de sus modalidades, ni que prescindamos de la guía de profesores y maestros, solo se trata de reconocer el aprendizaje social como otra forma de desarrollar conocimientos. Sin embargo, sí implica una transformación de la manera tradicional en que los docentes desarrollan sus actividades académicas, porque el reto ahora es educar en medio de una revolución tecnológica, para personas activas, que además de la academia, aprenden del medio en que crecen y viven.

Integrar el aprendizaje social a cualquier proceso educativo es una manera de potenciarlo, de enriquecerlo y de acompañar la transformación de nuestra sociedad. Es la forma de entender la manera en que aprendemos a través de los recursos de internet.

Seguimos a muchos y otros tantos nos siguen, miles nos inspiran y habrá cientos a los que nosotros inspiramos, de eso se trata el aprendizaje social que se gesta en las 7mil millones de universidades. Y lo mejor, es que ya estamos matriculados… desde hace ya varios años los niños nacen inscritos en ellas y los adultos permanecemos aunque ya hayamos desistido de buscar nuevos grados.

Reconocernos, todos los ciudadanos como fuente de conocimiento, supone admitir la grandeza de cada ser humano y valorar su existencia como un ser único que debe trascender a través de compartir su conocimiento y experiencias. El reto es para todos: ¿cuál va a ser mi legado? ¿de qué manera estoy dejando huella a través de la tecnología?, ¿qué experiencias de mi vida merecen un espacio para ser difundidas?

Esta es una invitación, que se convierte en incitación. Hacer de este un mundo mejor, es posible… solo hay que escudriñar, navegar y aprovechar la fortuna de contar con 7mil millones de maestros. Gracias por leerme y por comentar… sus opiniones superan la máxima nota y engrandecen una cadena de nuevos desafíos. ¡Hasta pronto!

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Andrés Núñez

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