Blog Andres Nuñez

Evaluación entre pares, el siguiente paso para las universidades

La educación actual está presentando cambios contundentes, no al estilo de Star Wars, pero sí está atravesando una renovación estructural sin precedentes. Esto, sin duda alguna exige a las instituciones y en especial, a los docentes el uso de nuevos métodos, metodologías y herramientas que les permita valorar la adquisición de competencias por parte de los alumnos.

Competencias… Otra palabra que se utiliza por estos días y que tiene el spotlight sobre ella, tanto en el mundo laboral como educativo. Y es que fortalecerlas es parte de la labor fundamental de las universidades, para crear profesionales que cumplan con las exigencias de la industria digital.

El enfoque metodológico que los docentes utilicen, debe fomentar la adquisición de habilidades para el aprendizaje autónomo y permanente, a partir de un trabajo colaborativo, que al mismo tiempo facilite que el estudiante se convierta en el protagonista de su proceso de enseñanza y aprendizaje. Aunque, si nos detenemos por un minuto a pensarlo, las competencias han estado ahí siempre, desde que estábamos en el kinder garden y aprendimos a resolver problemas tan básicos, como cuánto es 1+1.

Es por esto que no debemos y podemos hablar de modo independiente del proceso de enseñanza – aprendizaje, el desarrollo de competencias para el futuro y la calificación de las mismas, fuera de la evaluación de esos conocimientos generales, que desde siempre se han considerado importantes para el desarrollo académico y profesional del alumno.

El objetivo es simple, por un lado pretende asegurar la mejora de esas competencias por parte del alumno, por el otro, conseguir una implicación mayor de estos personajes en su proceso educativo. Con este paso, sin duda comenzaremos a afianzar criterio, creatividad, colaboración y participación, cualidades necesarias para el nuevo contexto.

Con esto, también hago un llamado especial a los docentes, para que se conviertan en guías, en evaluadores, no de esos que colocan números o letras, sino de aquellos que crean esquemas útiles que permiten al alumno reconocer y superar situaciones reales, en contextos concretos.

Claramente, llega el momento en que como comunidades académicas nos preguntamos que si a la hora de discernir el alumno será capaz de transferir los conocimientos y competencias, adquiridas durante su formación universitaria, a otro contexto bien diferente e imprevisible, como lo es el contexto laboral.

Y es que esta es la queja de muchos de los alumnos, así como del sector laboral, actualmente.  Según datos entregados por Semana, el 61% de la comunidad educativa internacional considera que las universidades a nivel mundial no capacitan de forma pertinente a los alumnos para encarar su futura vida profesional. El problema es la falta de oportunidad para que apliquen el conocimiento teórico adquirido al terreno laboral.

De igual forma, indica que el 75% de la comunidad educativa está insatisfecha con la situación de la enseñanza en sus respectivos países. En el caso de América Latina, las cifras son todavía menos alentadoras: sólo un 11% se muestra conforme con el estado de la educación en sus correspondientes estados.

A nivel mundial, sólo el 33% considera que la educación ha mejorado con respecto a la década pasada (en Latinoamérica, un 41%), y un escaso 12% cree que su sistema educativo es innovador.

Los expertos hablan de que la falta de innovación incide directamente en la disminución de la calidad. En ese sentido, ¿Qué hacer como universidades? ¿Cómo y en dónde encontrar métodos innovadores que nos permitan mejorar desde el núcleo, es decir, desde las aulas? La evaluación entre pares es una opción visionaria que, a largo plazo, podría traer ventajas significativas.

“La coevaluación o evaluación de pares es un proceso a través del cual los estudiantes y los profesores participan en la evaluación del trabajo de los estudiantes. Investigadores han encontrado que este tipo de evaluación profundiza la comprensión de los estudiantes de su propio aprendizaje y permite que se involucren de manera más activa y autodirigida en su proceso de aprendizaje.”

-Falchikov, 2005; Sivan, 2000.

Ahora bien, esto genera dudas naturales en todo proceso nuevo. Por ejemplo, usted podría pensar ¿No es la evaluación una función del profesor? ¿No carecen los estudiantes de los conocimientos o la experiencia para llevar a cabo la tarea? ¿No es un excusa para liberar al profesor de su tarea? Con certeza puedo decirle que no.

Con la explosión de la información disponible, el papel del profesor está evolucionando hacia una asociación con los estudiantes para ayudarlos a aprender cómo evaluar críticamente su propio aprendizaje y su pensamiento. La coevaluación es útil para planificar su propio aprendizaje, identificar sus propias fortalezas y debilidades, identificar áreas que requieren mejora, así como desarrollar habilidades personales transferibles a otras áreas.

En el documento Catálogo de rúbricas para la evaluación del aprendizaje, encontramos la siguiente tabla en la cual se enumeran 10 ventajas que aporta este método de evaluación:

10 ventajas del uso de las rúbricas en el proceso educativo

  1. Son una poderosa herramienta para el docente, pues le permite evaluar de una manera más objetiva, debido a que los criterios de medición están explícitos y son conocidos de antemano por todos. No se los puede cambiar de manera arbitraria y con ellos se hace la medición a todos los casos sobre los cuales se ofrezca emitir juicios.
  2. Promueven expectativas sanas de aprendizaje en los estudiantes pues clarifican cuáles son los objetivos del maestro respecto a un determinado tema o aspecto y de qué manera pueden alcanzarlos los estudiantes.
  3. Permiten al maestro describir, cualitativamente, los distintos niveles de logro que el estudiante debe alcanzar.
  4. Permiten que el estudiante evalúe y haga una revisión final a sus trabajos, antes de entregarlos al profesor.
  5. Indican con claridad al estudiante las áreas en las que tiene falencias o deficiencias y con esta información, planear con el maestro las correcciones a aplicar.
  6. Proveen al maestro información de retorno sobre la efectividad del proceso de enseñanza que está utilizando.
  7. Proporcionan a los estudiantes retroalimentación sobre sus fortalezas y debilidades en las áreas que deben mejorar.
  8. Reducen al mínimo la subjetividad en la evaluación.
  9. Promueven la responsabilidad.
  10. Proporcionan criterios específicos para medir y documentar el progreso del estudiante.

En conclusión, la participación de los alumnos en su evaluación tiene ventajas de tipo intelectual porque supone más capacidad crítica y de autonomía, de tipo afectivo ya que los motiva y responsabiliza de su proceso y de tipo profesional pues ha dado muy buenos resultados en el desarrollo de destrezas, especialmente, para este nuevo contexto laboral.

Recuerde que el proceso de cambio que vive la educación superior demanda también nuevos procesos de evaluación. La evaluación entre pares es una herramienta poderosa y con alto valor que le permitirá gestionar el avance del aprendizaje, fortalecer el trabajo en equipo y producir un cambio sostenible en la práctica educativa.

Es momento de convertir a sus alumnos en protagonistas, es momento de apostar a la calidad, a otro tipo de procesos que lleven a su universidad un paso más allá y en ese camino, desde mi experiencia como embajador de la universidad digital, seguiré compartiendo con usted los mejores recursos para una transformación verdadera, así que hasta una próxima entrada.

Andrés Núñez