Blog Andres Nuñez

Curadores de conocimiento, los nuevos superhéroes

La curación de contenidos es, sin lugar a dudas, uno de los términos más populares y utilizados entre los internautas actualmente. Unos lo entienden como una profesión o especialización, otros como un hobbie, pero lo que muchos no ven es que estas figuras se están convirtiendo en superhéroes para la era digital.

¿Superhéroes? Seguro está pensando que es un poco deliberado de mi parte definirlos de esta manera, sin embargo; según Steve Rosenbaum, autor del libro Curation Nation: How to Win in a World Where Consumers are Creators, merecen el título porque resuelven, en su perspectiva, el gran problema al que se enfrentan las personas ante el bombardeo de información disponible en la web: la imposibilidad de filtrar, y yo no podría estar más de acuerdo.

Antes de profundizar en el tema quisiera entregar, como es costumbre, un pequeño contexto y para ello debemos comenzar por lo básico preguntándonos: «¿qué es la curación de contenidos?»

De manera intuitiva, podría decir que hace referencia a la actividad de seleccionar y difundir contenido, lo cual suena bastante sencillo, pero en realidad requiere de una serie de habilidades, necesidades y procesos a los que solo unos pocos pueden responder de manera adecuada.

Un curador de contenidos es alguien que encuentra, organiza, presenta y comparte información valiosa, de muchas formas, sobre un tema especifico, de manera que proporciona al lector su visión sobre el tema. Lo mejor es que no se detiene ahí, busca siempre generar debate o un intercambio de ideas entre sus seguidores que, por cierto, son tantos como para llenar un estadio en un concierto de rock.

Además, debemos tener en cuenta que el contexto actual ha generado, tal como lo aseguran los content curators en su libro, una necesidad y una oportunidad: la existencia de sistemas especializados y de personas especialistas en filtrar y difundir contenidos digitales.

Además, tal y como lo denominan estos expertos en su libro, sin la existencia de la internet social, de los social media y las redes sociales,  no estaríamos ahora hablando de content curation, pues fue gracias al surgimiento del 2.0 que internet se plagó de contenidos en diferentes formatos, consumibles desde cualquier plataforma.

En ese sentido aparece un segundo interrogante: ¿qué convierte al curador de contenido en un eslabón tan importante dentro del ecosistema digital?

Son muchas las razones por las que es necesaria la existencia de esta nueva “profesión” digital. Los blogs están en su punto máximo de popularidad, YouTube es una gran fuente de información y generación de contenido, gracias a los millennials y centennials que se han aventurado a crear, y ni hablar de Facebook, Pinterest y Twitter. Son innumerables las fuentes de información, así como la carga existente en internet aunque, al final del día, mucha de esa información es la misma, no hay innovación.

Ponerse manos a la obra en cuestión de curación implica ciertas pautas. Aunque gestionar contenido cuesta, no es tan difícil como crearlo desde ceros. De partida, como lo afirma el periodista chileno Ricardo Moreno, “no es necesario saber escribir —nos quitamos un gran peso de encima. Aquí no hay que crear nada”, se requiere ser proactivo, crítico al momento de filtrar, empático y tener un espíritu curioso para encontrar la información y las herramientas para gestionar indicadas.

En mi caso particular, la curación de contenidos es una de las actividades que más disfruto, a la cual dedico tiempo y en la que soy demasiado meticuloso. Me preocupo por compartir contenido de valor con ustedes, mis lectores y pares, principalmente, a través de mi sitio web.

Con esto, quiero llegar a un punto importante: Más allá de ver lo difícil o fácil que es hacerlo, esta dinámica representa un reto para los profesores y para las universidades, pero al mismo tiempo una oportunidad enorme. A nuestras aulas están ingresando las nuevas generaciones, jóvenes hambrientos de conocimiento, que desean marcar la diferencia y hacer cosas memorables.

El impacto de la era digital ha generado en todos ellos nuevas formas de entender la vida. Son críticos y prácticos, por tanto filtran más la información que consumen, no comen entero y enfocan sus pensamientos y esfuerzos en lo que realmente les interesa.

Son más impacientes, competitivos y tecnológicos que sus antecesores y buscan que la formación que reciben tenga utilidad real en su futuro laboral, todo ello dado al contexto de globalización y de revolución digital en la que se están desarrollando.  Es claro que los modelos actuales no se ajustan a sus demandas, y pocos de ellos están articulados con lo que las empresas exigen, lo cual también es motivo de preocupación para el mercado laboral.

Entonces, ¿desde las universidades qué medidas tomar? Los docentes serán figuras clave en el proceso de digitalización de los contenidos. Deben convertirse en guías y generadores de conocimiento. Para los estudiantes de la nueva era ya no basta una figura distante que lee un libro y hace apuntes en un tablero.

Los docentes deben ser un trampolín a un futuro de posibilidades, en lugar de unos supervisores de exámenes. Se trata de entender la figura del profesor como un sabio, una persona experimentada en un área específica, capaz de transmitir información.

Estos docentes, además, deben estar en capacitación constante. El mundo se mueve de una forma más veloz cada día, al igual que lo hacen generaciones como los centennials. En ese sentido, deben aprender de manera constante, estar a la vanguardia de lo que el mercado demanda y de las nuevas posibilidades tecnológicas enfocadas a las metodologías educativas para hacer de las experiencias en las aulas, tanto presenciales como virtuales, algo provechoso y valorable.

Eso sí, aunque los profesores son parte importante, el cambio no está en sus manos en un 100%. Las universidades deben garantizar los recursos, la infraestructura y las condiciones para construir, entrenar, producir y operar el nuevo entorno digital, necesario para dar este paso.

¿Por qué es importante que sus docentes se conviertan en curadores?

Además de convertirse en facilitadores del conocimiento, este proceso tendrá una serie de beneficios para las instituciones, entre ellos:

  • Mejor posicionamiento. Si el contenido es de calidad y tiene un diferencial es mucho más probable que se comparta entre la comunidad académica. Este movimiento hará que Google le de más relevancia a su sitio web y, como consecuencia, lo pondrá en los mejores resultados.
  • Buena reputación en línea. Si su comunidad académica percibe el valor de sus artículos y los considera útiles, es muy probable que lo tengan como una fuente principal de consulta. Añadir su propia perspectiva de contenidos le ayudará a consolidar conocimientos, al tiempo que formará una imagen más que positiva de su marca.
  • Podrá compartir información fresca y relevante a través de sus redes sociales, e-mails y newsletters. Si consigue hacerse un buen nombre entre la comunidad académica, podrá conseguir más y más prospectos con los que podrá llegar a formar una comunidad social para consolidar investigación, intercambiar conocimiento e interactuar de forma directa.

Además de esto la curación de contenidos puede ayudarle a enfrentar los siguientes desafíos:

Sabemos que existe incertidumbre, tal vez temor y que gracias a eso muchos creen que la tecnología será un transformador temporal que luego traerá grandes desilusiones. Sin embargo, estamos a puertas de una verdadera transformación educativa, impulsada por la innovación, las tecnologías, los contenidos y las nuevas generaciones.

Los curadores de conocimiento se están convirtiendo, poco a poco, en los nuevos guías a quienes las generaciones X, Y y Z confían su proceso de aprendizaje. Tome esto como una oportunidad para su institución. Si logra avanzar en el camino de la transformación digital podrán acceder a millones de personas y cumplir con su misión de mejorar el mundo a través del conocimiento.

Andrés Núñez

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