Blog Andres Nuñez

Competencias digitales, la llave de paso a la industria 4.0

En un mundo cambiante, en permanente evolución, inmerso en lo que muchos llaman la “Cuarta Revolución Digital”, la industria necesita profesionales capacitados, no solo en oficios técnicos o tecnológicos, sino más bien en una serie de competencias.

Estas competencias, duras y blandas, son la puerta de entrada de millennials y centennials al nuevo mercado laboral y somos las universidades, en gran parte, las que nos tenemos que responsabilizar para entregarlas y formar profesionales competentes.

Debo admitir que estoy volviéndome más maduro y todo avanza con tal rapidez que no deja de sorprenderme. No hemos dejado de hablar y tratar de entender a la generación Y, cuando ya nos toca enfrentarnos a las necesidades de la llamada generación Z.

¿La razón? Son ellos los que están entrando a nuestras universidades, retándonos a encontrar maneras de renovarnos. Ellos, a diferencia nuestra, son esclavos de la inmediatez, de filtrar, de las redes sociales, de los dispositivos móviles y por si fuera poco, su capacidad de concentración es de increíbles 8 segundos… ¿Cómo llenar las expectativas de un chico de 17 años en 8 segundos?

Sin duda, este es un gran reto para las universidades y para los docentes que diariamente son su guía en las aulas. Y no es para menos pues estos jóvenes son los protagonistas de dos generaciones, la cara de la revolución digital y representan a 4.400 millones de personas en el mundo. Es más, ¿sabía que para el 2020 sumarán la fuerza demográfica más trascendente del planeta (59% para ser preciso)?

En este contexto hay que ser honestos. Las generaciones mayores nos sorprendemos por lo poco que nuestros hijos, nietos o sobrinos conocen sobre los oficios que para nosotros eran y son tan comunes, pero ellos también se sorprenden ante nuestra pequeña habilidad para manejar los dispositivos, las aplicaciones y en general, el Internet.

Para muchos de nosotros es aún muy fácil realizar una operación de memoria, enviar correspondencia y esperar por ella hasta meses, ir a un restaurante para almorzar o pedir un taxi vía telefónica. Para ellos, no lo es tanto. En su lugar, prefieren utilizar apps para hacer pagos y domicilios en línea y en general, resolver nimiedades de la vida cotidiana, de manera rápida y sencilla.

Con esto no pretendo insinuar que las instituciones de educación superior deben enseñar a sus alumnos a cortar el césped o cambiar un neumático, más bien, me refiero a la importancia de potenciar competencias básicas que les permitan desenvolverse fácilmente en el mundo laboral.

Navegando como es habitual, encontré un interesante análisis hecho por RocaSalvatella, en el que se detectaron las 8 competencias digitales clave para cualquier líder empresarial. En mi opinión, estas no solo son competencias que debiera manejar un CEO, sino cualquier profesional involucrado en la nueva industria laboral.

La primera de ellas es el conocimiento digital y en la que, básicamente, el joven debe entender el entorno digital y todas las oportunidades que este puede generar. La gran ventaja es que las nuevas generaciones ya vienen con esta competencia en su chip, así que no será problema involucrarlas.

La segunda de ellas es la gestión de la información. Es aquí en donde nuestros docentes curadores, los nuevos superhéroes, tendrán que ayudarle a sus estudiantes a desarrollar la habilidad de encontrar, organizar y compartir información de valor en el contexto digital. Esta, sin duda será una habilidad que marcará la diferencia.

En tercer lugar tenemos la comunicación digital, importante para relacionarse con herramientas y entornos digitales. Existen marcas que ni siquiera tienen redes sociales o las tienen, pero no muestran interés en comunicarse con su audiencia. Por eso es importante un profesional que sepa hacerlo, porque más temprano que tarde, todos estaremos hablando en el idioma digital.

Considero que el trabajo en red, como cuarta competencia, es una de las más relevantes. Hemos hablado sobre la Socialversity, la teoría del conectivismo y todas las maneras en que las redes son importantes para promover la colaboración y cooperación para aprender.

Otra de las más importantes es el aprendizaje continuo y del cual hablo en mi blog anterior: Formación por competencias, el primer paso para el aprendizaje social. No podemos detenernos, si queremos tener profesionales competentes, debemos enseñarles a fortalecer sus habilidades, a comprender que no todo se aprende en 5 años de universidad y que deben ser lo suficientemente autónomos para utilizar los recursos digitales a favor de su propio aprendizaje y crecimiento.

En el sexto lugar tenemos la visión estratégica y es aquí en donde enseñamos a nuestros futuros líderes y emprendedores a conducir a sus empresas al éxito, cambiando la forma de actuar de los mercados y utilizando todos los recursos digitales que estén a su alcance. Esta tiene estrecha relación con el liderazgo en red, producto de ser personas innovadoras, que asumen riesgos y apuestan por las nuevas tecnologías.

La octava y última competencia es la orientación al cliente. Muchos creen que la tecnología nos hace menos humanos, cuando sucede todo lo contrario. Debemos enseñar a nuestros alumnos a relacionarse, de manera que puedan entender, interactuar y dar solución a las necesidades del entorno que los rodea, importante en esta industria cada vez más exigente y en la que el consumidor es cada vez más crítico.

Competencias para ser social-digital, el gran reto para la educación

Tenemos universidades con más de 15 años de trayectoria, que han superado los cambios que han surgido en este tiempo y de una u otra manera se han adaptado a las demandas sociales. Encontraron la forma de hacer más accesible la información, de democratizar el conocimiento si así quiere decirse, a través de las aulas virtuales.

Millennials y los centennials han llegado para darle un giro al sector educativo y en esa transición es fundamental encontrar un balance y enseñar a esta nueva generación de alumnos, no desde las asignaturas, sino desde las competencias. Si ya le estamos dando la oportunidad a las tecnologías y a las metodologías novedosas, ¿por qué no dársela al aprendizaje social por competencias?

Nos enfrentamos a un reto enorme, porque además de pensar en las TIC como aliadas para facilitar el aprendizaje, existe un debate latente sobre cómo su uso está cambiando la forma de pensar y actuar de estos jóvenes. Además, está el evidente hecho de que algunos modelos aún utilizados no están articulados con lo que las empresas necesitan, con lo que la sociedad necesita, con lo que el mundo necesita.

En ese orden de ideas, debemos sensibilizar a nuestros maestros y también capacitarlos, pues son el núcleo desde el cual se genera este aprendizaje.

Además, las universidades deberán comprender los comportamientos y características de las nuevas generaciones, especialmente, de los centennials, así como articularse con las necesidades de las empresas de hoy, del mañana.

Hace unos días, mientras leía un reporte elaborado por la empresa de capital humano PayScale Human Capital, encontré un par de datos que llamaron mi atención. En primer lugar, existe una gran brecha en la manera en que los empleadores perciben las capacidades aprendidas en el universidad y la realidad del mundo laboral.

El estudio mostró que si bien el 87% de los estudiantes recién graduados se siente en capacidad de competir en el mercado laboral, solo el 50% de los empleadores considera que tienen todas las herramientas para hacerlo.

En segundo lugar, aunque las habilidades blandas tradicionales incluyen liderazgo y colaboración, y los millennials tienden a sobresalir o, por lo menos, saben que deben, hay otras habilidades que son discutidas y esenciales para la futura fuerza de trabajo, como las digitales mencionadas anteriormente.

En ese sentido, las universidades deben encontrar las maneras de potenciar estas habilidades, pensando en que estas generaciones son multiculturales, 100% talentosas con las tecnologías, inclinadas a la innovación y con un gran sentido social.

Estamos formando a las generaciones que liderarán el desarrollo económico, cultural, digital y social de nuestro país, del continente, del mundo, por eso debemos formarlos en competencias para que sean unos rockstar en nuevas tecnologías, pero también como seres sociales que contribuyen con el conocimiento.

¡Piénselo! Nunca es tarde y siempre podemos tomar como ventaja su relación amigable con la tecnología para transformar el mundo, la educación como la conocemos.

Andrés Núñez

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