Blog Andres Nuñez

Aprendizaje social en un mundo 2.0, ¿observar para aprender?

Aprendizaje. Puede que a simple vista parezca un término plano, pero este concepto ha evolucionado de maneras inimaginables a lo largo del tiempo. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de aprender? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué relacionarlo con tecnología y con un matiz de tipo social? Póngase cómodo y acompáñeme a escudriñar un poco de historia, otro poco de teoría y algo de filosofía en esta entrada.

Durante milenios, el entorno familiar y socio-cultural fue el escenario perfecto para el aprendizaje. Los niños y jóvenes aprendían la lengua, las tradiciones, los mitos y los valores que sus padres, abuelos y líderes les enseñaban. Claro, con el transcurrir del tiempo y la transformación de las sociedades, los procesos educativos fueron objeto de atención y se comenzaron a crear instituciones dedicadas a la formación de las nuevas generaciones.

Las universidades y posteriormente los colegios hicieron su entrada triunfal, aunque si nos detenemos a pensarlo por un minuto, la educación siempre se ha dado como un proceso de incorporación social, resultado de la interacción y de las relaciones que establecemos con otros a lo largo de nuestra vida.

Es por esta razón que existe lo que conocemos como aprendizaje social, lo aplicamos cada día de manera inconsciente y como universidad debemos tomar partido sobre lo que es en realidad, además del alcance e impacto que puede llegar a tener sobre nuestros estudiantes.

Aprendizaje social, aprendizaje en red

Básicamente el aprendizaje social es aquel aprendizaje que se realiza por observación e imitación, es eso que aprendemos de otros, bien sea a través de una conversación en un café o mediante la observación del modo en el que otras personas, con un mayor grado de experiencia, realizan una tarea.

Incluso, sin importar si tiene un compañero, con menos conocimientos que los suyos, juntos podrán construir y producir un aprendizaje de mayor calidad, contrario a si usted decide hacerlo por su cuenta.

Ejemplo claro de ello eran las actividades realizadas en la Edad Media, heredadas de padres a hijos. Desde muy pequeño el niño vio la manera en que su padre cultivaba y cuidaba del ganado, pero no fue hasta que él cultivó, que en realidad aprendió cómo se hacía.

En la actualidad, sin ir más lejos, funciona de la misma manera, aunque, con el auge de las nuevas tecnologías, debemos admitir que es al contrario: son nuestros hijos, nietos o sobrinos quienes nos enseñan a modificar la hora en nuestros smartphones, ingresar a Google desde una computadora con sistema operativo MAC o crear nuestras listas de reproducción en Spotify.

Sucede en la vida real todo el tiempo y también en el entorno virtual. La web 2.0 nos ofrece cantidades increíbles de conocimiento para observar e imitar, y nos entrega la posibilidad de cooperar para crearlo y reproducirlo. ¿Conoce a Julioprofe? Si no, lo invito a que pase por su canal. Con 1.871.266 suscriptores y más de 300 millones de reproducciones, ha alcanzado una popularidad sin precedentes.

Su éxito enseñando matemáticas y física es tal, que este maestro colombiano se ha convertido en toda una estrella, con fuerte presencia en galas y alfombras rojas de la industria. Su caso es ejemplo de las oportunidades que el aprendizaje social tiene para entregarnos como universidades. ¿Por qué no convertir a sus docentes en rockstars del mundo digital? ¿Por qué no intentar con otro tipo de metodologías que podrían garantizar el éxito entre la nueva generación estudiantil?

Gracias al poder de las TIC, el aprendizaje social se ha trasladado al entorno virtual. Las características de este nuevo canal ofrecen un sinfín de posibilidades tales como la inmediatez y la posibilidad de acceder a cualquier contenido, desde cualquier parte del mundo y usando nuestro dispositivo electrónico predilecto.

Y usted se preguntará si esto es formación y mi respuesta es un sí rotundo. Las redes sociales, los blogs, las comunidades académicas e incluso los wikis son las herramientas, resultantes del entorno 2.0 que facilitan acciones como debatir, generar conversación y ampliar conocimiento, elementos nuevos que se incorporan a los procesos formativos, gracias a la red social.

Volvemos al punto en donde nos cuestionamos si es información de calidad, pero ahí es en donde nuestros maestros, los superhéroes curadores, ganan relevancia y entran como las figuras capaces de categorizar y proponer los criterios que garanticen un aprendizaje real y de calidad. Tenemos un contexto claro y debemos ser nosotros, las instituciones de Educación Superior, quienes pongan a las mejores figuras para enseñar a disposición de los estudiantes.

Cabe aclarar que el profesor deja de ser una figura de autoridad, para convertirse en una que se pone al mismo nivel del alumno y su papel se convierte en el de un guía que, más allá de transmitir conocimiento para ser replicado, enseña a poner en práctica conocimientos que, en muchos casos, están al alcance de todos.

El aprendizaje social es un modelo que potencia el pensamiento crítico y creativo, que desarrolla competencias claves que permitirán a los alumnos hacer frente a las exigencias de este entorno tan cambiante y dinámico. Ellos dejan de ser simples oyentes para convertirse en protagonistas de su proceso de formación, uno interactivo y multidireccional.

El aprendizaje es bidireccional: nosotros aprendemos del entorno, y el entorno aprende y se modifica gracias a nuestras acciones.

-Albert Bandura

Los alumnos tienen ahora la oportunidad de aprender a aprender gracias a entornos interactivos, colaborativos, en donde pueden poner en práctica de forma instantánea el conocimiento que adquieran. Los días en que se pensaba en los estudiantes, sentados en sus sillas y atendiendo a un tablero, como cajas vacías esperando a ser llenadas, han quedado atrás.

De hecho, existen bases spico-pedagógicas que sustentan el aprendizaje social. El psicólogo canadiense, Albert Bandura, formuló la teoría del aprendizaje por observación, a partir de una serie de fases en donde la recompensa es primordial para el aprendiz. La aprobación ayuda a reforzar las conductas, por tanto, el estudiante se esforzará por hacer aquello que siente que le ayudará a ganarla. De allí que el aprendizaje social resulte tan natural y altamente estimulante.

Incluso, en el mundo tecnológico y en red actual, los educadores deberían considerar las obras de pensadores como George Siemens, quien asegura en su teoría del conectivismo que el aprendizaje ya no es visto como una actividad individual, sino como un proceso en donde la conexión y la diversidad de opiniones son clave.

Existen, además, modelos como el llamado 70:20:10”, desarrollado por el Center for Creative Leadership, el cual sostiene que el 70% del aprendizaje dentro del ámbito laboral ocurre en el puesto de trabajo, el 20% de las interacciones con otras personas y solamente el 10% es producto de la educación formal y de los programas de capacitación.

En ese sentido, la web 4.0 ha servido para conectar toda la información existente en la red. A diferencia de la web 1.0, en la que básicamente nos limitábamos a consumir contenido; la web 2.0, en donde surgió la red social y comenzamos a intercambiar información o la web 3.0 en donde el diferencial es la manera en que accedemos a la información, esta se centra en ofrecer un comportamiento más inteligente y predictivo.

Ahora, vale la pena preguntarse ¿por qué en este ecosistema los MOOC están incorporando elementos de sociabilización y aprendizaje colaborativo dentro de sus cursos? como foros, chats y videochats, que funcionan como espacios personalizados ideales para promover la discusión y el intercambio, por qué los LMS permiten agregar características sociales o integrar elementos de gamificación o ¿por qué las herramientas que no fueron creadas, específicamente con fines educativos, como Facebook, Twitter o Skype, sirven como espacios para generar aprendizaje social?

El aprendizaje continuo va a ser fundamental. Todo se olvida muy rápido. Parte del conocimiento lo tiene un amigo, parte lo tengo yo y así conformamos una red. Así es como aprenden los estudiantes de hoy. Van con su celular y toman una fotografía. Yo tomaba apuntes en un cuadernillo. El aprendizaje social se da en la casa, en el colegio y en el trabajo y entre mayor sea su calidad, más garantizará la creación de alianzas a favor del conocimiento.

A eso me refiero cuando hablo de Socialversity, de una universidad conformada por 6 mil millones de personas, construyendo y generando oportunidades. Entender lo que quieren los estudiantes, de sus necesidades. De eso se trata la transformación digital.

Andrés Núñez